jueves 30 de abril de 2009

dos fotografías de invierno y primavera


miércoles 25 de marzo de 2009

Pensamientos descoordinados sobre El buen soldado Švejk

En la entrada anterior hay una fotografía de la estatua dedicada a Pio Baroja en la calle Cuesta de Moyano de Madrid. Desde arriba de la pendiente, bien abrigadito con boina calada y bufanda, mira a los curiosos que se apiñan en las librerías de segunda mano y libros antiguos que llenan la calle. En ese lugar, y con los ojos de Baroja por encima del cogote, estuvimos hojeando una ajada edición de bolsillo de la obra de Jaroslav Hasšek, “ El buen soldado Švejk”. Mi mujer se me acercó y me dijo, cómprala. Soy un poco escrupuloso y el libro tenía unas manchas bastante sospechosas… De esta forma, en este extraordinario supuesto, la higiene estaba reñida con la cultura, y triunfó la primera. La estatua de Don Pio me giñó un ojo, aprobando mi decisión.

Cuando llegó el 19 de marzo, día del padre, Anabel me regaló el libro en cuestión. Una edición estupenda : lomos rígidos, nueva y limpísima, que tenía, además, las mismas ilustraciones de Josef Lada de la primera edición checa. Me entusiasmó el detalle. Agradezco la retentiva de mi mujer que le permitió memorizar apellidos tan extraños como Švejk y Hasšek.

¿Tiene sentido leer una novela inacabada?. Depende de cómo esté escrita. Y en este caso, claro que sí. Porqué efectivamente “las maravillosas aventuras del buen soldado Švejk durante la (Primera) Guerra Mundial” están inconclusas: el Sr. Hasšek tuvo el mal gusto de dejarse morir antes de terminarla. Ya lo decía Sancho a Don Quijote: “No se muera vuestra merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años, porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie le mate, ni otras manos le acaben que las de la melancolía”. Llegados a este punto, escasos lectores, se preguntarán ustedes qué pinta Cervantes todo esto, y si tienen la paciencia de leer dos párrafos más, se lo explicaré:

Aquel loco - cuerdo del Manco de Lepanto, y este bobo más listo que el hambre escrito por el tuberculoso de Praga se dan la mano. Ambos intentan, sin éxito, adaptarse a una sociedad más loca y boba que ellos mismos.

martes 24 de febrero de 2009

ESCAPADA


Arte en la calle. El pensador de Rodin

Más Auguste Rodin (1840-1917)

Detalle de la estatua de Pio Baroja en la Cuesta de Moyano
El angel caído

Detalle monumento Alfonso XII en el Retiro


Detalle Monumento Jacinto Venavente en el Retiro

Y una de las famosas vacas por la calle de Alcalá
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Por supuesto en MADRID

miércoles 28 de enero de 2009

MEMORIA HISTÓRICA

En la entrada anterior, mostraba una fotografía del palacio de exposiciones y congresos de Badajoz "Manuel Rojas". Su ubicación coincide con la antigua plaza de toros, lugar donde se desarrolló una brutal represión durante la Guerra Civil Española. El vídeo que aparece a continuación, es de un documental de la BBC y la persona que habla es un periodista portugués, Marío Neves, testigo de la matanza. Su relato es lo suficientemente aterrador para que sobren más palabras.


martes 20 de enero de 2009

INVIERNO EN LA CIUDAD





martes 30 de diciembre de 2008

REGRESO


Dejó el coche en caminito que daba acceso a la portera de la finca. La abrió con esfuerzo, lo suficiente para dejar pasar su cuerpo, y las viejas bisagras chirriaron tan fuerte que asustaron a los gorriones de una encina próxima. Levantó los ojos y vio en la mitad de la suave pendiente de la colina la casa de labor. Se encaminó a ella. El camino tenía clavadas las profundas huellas del paso de las grandes ruedas de los tractores. Hacía ya mucho tiempo que no pasaba ninguno por allí, y los surcos habían quedados moldeados y cocidos luego por el sol de verano. Ahora estaban llenos de agua clara de lluvia. A los lados, se acumulaban plantas de romero que despedían un olor que recordaba familiar. Llegó a la entrada de la casa y buscó en sus bolsillos la enorme llave de hierro oxidado. Después de un par de tirones, la puerta se abrió y la luz del sol descubrió el zaguán. El suelo y las paredes estaban sucios , las hojas habrían entrado por cualquier hueco y hacían casi imposible ver el dibujo de los azulejos. Después de comprobar que las otras dos dependencias de la planta baja estaban en igual estado, subió a los doblados abrió el postigo de una de las ventanas y descubrió desde esa altura en todo su esplendor el campo en invierno. Al frente , un extenso campo de labor abandonado a la avena loca , se evidenciaba no obstante, aún, la división en cuatro que de los campos se hacía para la rotación de los cultivos. A la izquierda , muy cerca del cortijo: la noria, se trataba de una construcción de piedra en forma de circulo, y en el centro el pozo, sobresaliendo sobre el brocal la rueda que era accionada por un enorme tronco. A lado de la noria, había seis higueras y a continuación lo que hace ya mucho tiempo fue el huerto, hoy lleno de vegetación salvaje. A la derecha pudo observar el campo de olivos y encinas que se extendían hasta el otro lado de la la colina. Aquel lugar, al que regresó después de muchos años, no se parecía ya al sus recuerdos.
Mejor pensó, la venta así no dolería. A la salida sólo recogió del suelo una balanza romana de hierro oxidado que metió de un golpe en el maletero, sabiendo que no la utilizaría nunca. Con aquella tierra y la casa, no vendía en ninguno de los casos sus recuerdos, éstos serían suyos hasta que él también fuese tierra.


miércoles 24 de septiembre de 2008

FINIS GLORIA MUNDI O LA MUERTE PELÁ

La pequeña candi recupera palabras castuas en su blog. En su última entrega hace referencia a "La muerte Pelá", expresión que significa esqueleto. De esta forma también llaman a los pasos de Semana Santa que hacen referencia al tema barroco del finis gloria mundi, generalmente, se trata de un esqueleto sentado sobre el orbe. No obstante, como la señorita es historiadora del arte, que lo aclare por favor. Y tal y como le prometí, ahí va una fotografía de la interfecta en cuestión, sentada y reflexionando sobre lo breve de la vida y la salvación eterna y todas esas cosas: Con todos ustedes, señoras y señores, LA MUERTE PELA:

Y no tiene que ver nada con el tema, pero me encanta esta imagen que está en una diminuta ermita, llamada Santiaguito, sobre todo la cara del caballo es de una ingenuidad preciosa (yo quería de pequeño un caballo igual que el de Santiaguito):


nota: lo que aplasta con su patita el caballo blanco de Santiaguito es la cabeza de un infiel (eran otros tiempos). Y ahora que mi fijo, el autor de esta imagen tan naif se paso no sólo con el tamaño de los ojos.